Home » Boyle Heights en foco, En portada » East L.A. es “casa” para Ricky Romero

Ocupa un lugar único en el corazón del lanzador de los Blue Jays de Toronto

Ricky Romero, estudiante que se graduó de la Roosevelt, lanza para los Blue Jays de Toronto. / Photo de Toronto Blue Jays

Cuando los periodistas le preguntan por su lugar de origen al lanzador de los Blue Jays de Toronto Ricky Romero, de 27 años, el jugador siempre insiste en que incluyan el vocablo “Este” antes de Los Ángeles. No se trata solamente del lugar donde creció, sino que también es el lugar donde comenzaron sus sueños de convertirse en jugador de béisbol profesional.

Si bien ahora reparte su tiempo recorriendo el país con su equipo béisbol y visitando sus residencias en Toronto y Downey, todavía considera al Este de Los Ángeles como su hogar.
“Llevo al Este de L.A. en la sangre”, dice Romero. “Quiero que la gente sepa de dónde vengo. No me da vergüenza”.

Para miles de jóvenes del Este de Los Ángeles, Romero significa mucho más que un atleta profesional, también representa la promesa y la esperanza de que cualquier persona de esta comunidad puede triunfar a nivel nacional.

Luis Peraza, estudiante del 12º grado de la Escuela Preparatoria Roosevelt, conoció a Romero cuando cursaba el 9º grado y el hermano menor de Romero, Gabriel, también asistía a la preparatoria. “Me hizo sentir muy bien saber que conocía a uno de los mejores jugadores del Este de L.A.”, dijo Peraza, a quienes sus compañeros de béisbol describen como un atleta de gran promesa.

Peraza considera a Romero como un modelo a seguir. “Romero no solo era bueno en béisbol, sino que también le iba bien en lo académico, y eso me motiva a seguir estudiando, a ir a la universidad, a obtener una educación y a hacer carrera en el béisbol”, dice Peraza.

Romero asistió a la Escuela Preparatoria Garfield durante tres años, pero se graduó de la Roosevelt. Estas escuelas son rivales en el fútbol americano y su partido anual se conoce como el “Clásico del Este de L.A.”. Romero asistió al partido celebrado en noviembre del año pasado como capitán ho-norario. Pero para Romero, el béisbol era todo en la escuela preparatoria.

“Desde el primer día traté este deporte con mucha seriedad”, dice Romero. “Siempre imaginé que sería el lanzador en el juego 1… o el juego 7 de la Serie Mundial”.

Con 6 pies de estatura y 215 libras de peso, Romero luce bien el uniforme de los Blue Jays. Pero no fue su apariencia lo que llamó la atención inicialmente, fue su concentración y forma de trabajo. “Es una de las personas más trabajadoras que he tenido en todos estos años como entrenador”, dice Scott Pearson, el entrenador de béisbol de Romero en la escuela Roosevelt. “Tiene una excelente forma de trabajo y realmente creo que eso es algo que heredó de la gran familia que tiene”.

Reclutado en 2005
Sin duda que esa gran forma de trabajo ha sido muy beneficiosa para Romero. Después de la Roosevelt, Romero jugó para la universidad Cal State Fullerton y fue el primer lanzador reclutado, en 6to. lugar, en la primera ronda de reclutamientos del 2005 por los Blue Jays de Toronto. “Lentamente, las puertas comenzaron a abrirse sucesivamente… y ahí me di cuenta que yo era solamente un chico del Este de L.A.”.

Romero atribuye su éxito a sus padres, las personas más importantes en su vida. El padre de Romero, Ricardo, conductor de camiones, y su madre Sandra, conductora de autobuses escolares, emigraron a Estados Unidos desde México. “Mis padres han estado conmigo en cada paso de este viaje. Son el motivo por el cual hoy llevo el uniforme de los Blue Jays”, dice Romero.
Como muchos padres del Este de L.A., los padres de Romero trabajaron largas horas y debieron enfrentarse a dificultades a diario. Pero su prioridad fue educar y apoyar los sueños de sus hijos.

“Nuestra rutina era ir a trabajar, recogerlos [de la escuela], volver a casa, revisar las tareas e ir a la cancha de béisbol”, dice la señora Romero. “Como padres, nuestro trabajo es enseñarles a los hijos el camino correcto, y su trabajo como personas es tomar ese camino si lo desean”.

La fortaleza familiar detrás de Ricky Romero era algo evidente para Pearson. “Proviene de una familia muy unida, muy cariñosa, y esa es la base para ser lo que es”, señala Pearson, que hace 24 años se dedica a ser entrenador de niños en escuelas de zonas urbanas deprimidas. “Desafortunadamente, no se ven muchas familias que ofrezcan ese tipo de apoyo”.

Una tradición familiar
Jugar el béisbol en el Este de Los Ángeles es una tradición de la familia Romero. Los padres de Romero se conocieron en una cancha de béisbol, donde su abuelo materno era el entrenador de su padre en una liga local. A los cuatro años, Romero comenzó a jugar en la liga infantil de béisbol en Salazar Park, a pocas cuadras de su hogar. Sus hermanos también jugaron al béisbol, incluso su hermano menor, que fue lanzador en el equipo de la escuela Roosevelt. Hoy, su hermana más pequeña, Vanessa, de 11 años, juega al softball. El padre de Romero continúa entrenando a equipos de béisbol de la liga infantil en el Este de L.A.

Romero ha demostrado su compromiso con la comunidad. A finales de 2011, prometió donar 100,000 dólares a la Fundación Jays Care para apoyar a niños con necesidades. Su compromiso tanto en Toronto como en el Este de L.A. fue reconocido al ser nominado al premio Roberto Clemente, un honor otorgado al atleta que demuestre mayor compromiso con su comunidad y su equipo. “Me sentí honrado de que me incluyeran entre las grandes estrellas de la Liga Mayor”, dice Romero.

Pero agregó, “A mí me da mucha satisfacción ver triunfar a los chicos de aquí. Es un honor ser parte de la comunidad del Este de L.A.”.

No comments yet... Be the first to leave a reply!

Leave a Reply