Home » Cultura, En portada » Un nuevo movimiento busca conservar los murales en los edificios y continuar pintando nuevos

Mural de Preparatoria Theodore Roosevelt pintado por miembros de la Unión de Pintores y Artistas Públicos y por estudiantes. / Foto de Andrew Román

En octubre del año pasado, un grupo de artistas, académicos y amantes del arte se reunieron en el hogar de Raúl González, muralista del Este de Los Ángeles. Pasaron toda la noche intercambiando ideas, debatiendo, cuestionando y exponiendo sus opiniones sobre el retiro por parte de la ciudad de los murales ubicados en propiedades privadas, una medida que consideran injusta. Con la llegada del amanecer, había nacido la organización United Painters and Public Artists (UPPA).

UPPA se estableció como forma de lograr varios objetivos: proteger los murales de Los Ángeles y detener su blanqueamiento, evitar que se penalice a los artistas que los pintan y ayudar a redactar una nueva ordenanza municipal para los murales. El grupo espera crear una comunidad de artistas que brinden apoyo, ayuda mutua y promuevan el trabajo en colaboración.

Esta organización busca “conectar a las personas, hacer que las personas trabajen juntas en los murales y crear propuestas para colaborar en forma conjunta”, explica Lisbeth Espinosa, historiadora de arte social y cofundadora de UPPA. “Por lo tanto, es como una enorme familia, pero muy diversa”.

Esa “familia” ofrece apoyo y un entorno para que los artistas jóvenes aprendan de los muralistas más mayores y conocidos, muchos de cuyos famosos murales honran las paredes de Boyle Heights y el Este de Los Ángeles. El apoyo puede ser legal, artístico o personal.

UPPA comenzó a aumentar recientemente la cantidad de actividades, y ha tenido una participación especial en Boyle Heights. Esta primavera, Espinosa y Susanna “Sonji” Elise, que es artista, visitaron la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt para hablar sobre los defectos que consideran que existen en las regulaciones para los murales. El Día de Servicio de Harvey Milk, trabajaron junto a González, cofundador de UPPA, para ayudar a crear dos nuevos murales en el jardín para estudiantes de la Escuela Preparatoria Roosevelt.

El grupo dedicó especial atención a los murales históricos en el complejo de apartamentos de Estrada Courts, que están muy relacionados con el movimiento chicano en Boyle Heights durante la década de 1960 y 1970.

Los murales de Estrada Courts
Una tarde ventosa durante la primavera pasada, Espinosa recorrió sin prisa los apartamentos de la calle 8th, como si estuviese en un museo. Casi todos los bloques del complejo tienen pintados un mural. Algunos de los murales expresan mensajes sociopolíticos, otros muestran escenas de la naturaleza y algunos hacen énfasis en el orgullo chicano. Estos murales han funcionado como un telón de fondo en las vidas de los residentes de Estrada Courts desde la década de 1970.

Espinosa no solo disfrutó del arte durante su recorrido. También catalogó cada mural para garantizar que los artistas originales reciban el crédito correspondiente, otro de los objetivos de UPPA. UPPA también espera participar en la restauración de los murales.

“Conozco el poder… la forma en que el mural puede darle [a esta comunidad] esperanza, de la misma manera que a mí me dio esperanza en los momentos difíciles”, dice.

Mediante reuniones cada quince días, la organización está trabajando para obtener la aprobación del Concejo Municipal y así lograr una nueva ordenanza que los miembros esperan genere nueva vida a la comunidad artística local.

La ordenanza para los murales
Los Ángeles solía conocerse como “la capital de los murales del mundo”, dado que la ordenanza de 1986 que regulaba los carteles públicos ofrecía una excepción general para los murales al aire libre. Pero todo cambió en el año 2002, cuando las demandas entabladas por las agencias de publicidad causaron que la ciudad prohibiera los murales en las propiedades privadas (aunque todavía se permiten en edificios públicos, como bibliotecas y estaciones de transporte).

Las demandas sostenían que si las empresas privadas tenían permiso para realizar murales sin ningún tipo de regulación, las empresas de carteles públicos también deberían gozar de este derecho. Para solucionar la disputa, la municipalidad eliminó la distinción entre carteles y arte público, lo que tuvo como resultado que la mayoría de los murales en propiedades privadas fueran ilegales.

Como consecuencia de esta prohibición, cientos de murales fueron destruidos o blanqueados, incluyendo obras creadas por algunos de los artistas más famosos de la ciudad.

Desde entonces, las autoridades municipales han intentando redactar una ordenanza que distinga entre las creaciones artísticas y las publicitarias, para que los murales puedan pintarse nuevamente en paredes de propiedad privada. En octubre del año pasado, el Concejo Municipal ordenó al departamento de planificación que redactara un “permiso para murales antiguos” con el objetivo de proteger y conservar los murales ya existentes, y que también creara un permiso por separado para permitir la creación de murales nuevos.

Esto fue uno de los factores que tuvo como resultado el origen de UPPA. “[La creación de UPPA] fue en realidad una respuesta a la falta de información”, afirma González. Hasta este año, González señala que había poca información sobre los planes de la ciudad, y buena parte de ésta no era confiable.

El concejal José Huízar comenzó a trabajar en esta causa y organizó una serie de talleres con artistas, organizaciones de arte y cientos de personas interesadas para obtener opiniones y sugerencias sobre la ordenanza propuesta. En diciembre del año pasado, junto a un grupo de muralistas locales y a los departamentos de planificación y de asuntos culturales en Self-Help Graphics, Huízar anunció la presentación de un “documento preliminar para consideración” sobre la ordenanza para murales.

El documento preliminar de la ordenanza busca establecer una nueva categoría llamada “Mural de arte originales” para sustituir la definición más antigua y limitada de “cartel mural”.

En la reunión de la Comisión de Planificación Urbana, celebrada el 12 de julio, las autoridades presentaron el documento preliminar de la ordenanza para murales con el objetivo de recibir los comentarios del público.El documento preliminar generó polémica de inmediato, y los muralistas de la organización UPPA manifestaron su oposición a va-rios requisitos sobre nuevos permisos, los que harían más difícil la creación de nuevos murales.

Debido a la fuerte oposición, la Comisión de Planificación Urbana no logró llegar a un consenso y volverá a considerar la ordenanza para murales el 13 de septiembre. Mientras tanto, UPPA continúa trabajando en colaboración con los muralistas y los encargados de la elaboración de políticas sociales a fin de elaborar mejores regulaciones para los murales y los muralistas responsables de su creación.
 
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El Consejo del Distrito 14 tendra un taller en la ordenanza de murals el Martes, 14 de agosto, de 6 p.m. a 8 p.m. en el Boyle Heights Technology Youth Center- 1600 E 4th St, Los Angeles, CA 90033.
 
 

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